Cuántas veces nos habremos hecho esta pregunta, y cuántas veces la habremos escuchado de otros. Es la pregunta previa a ¿cómo sé si lo que estoy haciendo fue la decisión correcta?

A lo largo y ancho de la vida nos encontramos con diferentes situaciones en las que nos toca tomar decisiones que no sabemos qué consecuencias nos van a traer. Esa incertidumbre nos frena muchas veces a “no hacer por si acaso”. ¿Te suena eso de salir de tu zona de confort?

Si te preguntas a ti mismo cómo quieres que sea tu futuro lo más normal es que respondas “no lo sé”, pero sí sé lo que no quiero que me ocurra.

Por lo general, desde pequeños nos enseñan multitud de conocimientos, pero no nos enseñan a confiar en nosotros mismos ni tomar decisiones con libertad, por lo que nos omiten nuestro aprendizaje de responsabilidad. Creer en ti y tener claro lo que quieres puede parecer para muchos tener una personalidad de prepotencia. Por eso, nos ceñimos al plan establecido y lo que nos enseñaron, dijeron y creyeron los demás. Pasamos toda la vida escuchando: “hay que trabajar duro”, “estudia una buena carrera”, “así encontrarás un trabajo y ganarás un buen salario”… condicionándonos así, desde antes de que tuviéramos memoria, a qué ese es el único propósito válido para la vida, y todos los demás se menosprecian, infravaloran, se prohíben y hasta son dignos de risa y burla.

Pongamos de ejemplo que a un niño pequeño le encanta bailar. Lleva bailando desde que tiene 1 año de vida y sus padres le apuntan a clases extraescolares de inglés, porque el inglés es super importante para el futuro. Tal vez ese niño, si le hubieran dejado elegir, hubiera ido a una academia de baile en lugar de ir a una de inglés. Es tal vez un ejemplo muy simple para explicar algo tan complejo como las creencias que nos limitan a tomar decisiones de manera libre y responsable.

Para entenderlo mejor, explicaré a continuación qué es la zona de confort, cómo funciona y qué tienes que conseguir para salir de ella.

¿Estás preparado para la acción? ¡EMPEZAMOS!

La zona de confort es una zona metafórica en la que estás cuando te mueves en un entorno que conoces y alrededor de ella está la zona de aprendizaje, la zona a la que sales para ampliar tu visión del mundo; aprender idiomas, viajar a países desconocidos, conoces nuevas culturas, tener nuevas sensaciones… Es la zona donde observar, experimentar, comparar y aprender.

En este ámbito, nos encontramos con dos tipos de personas; aquellas que les apasiona transitar a la zona de aprendizaje y a las que les da miedo y se quedan dentro de su círculo de confort.

Más allá de la zona de confort está la zona de no experiencia. Aquellos que les aterroriza salir de su zona de confort la llaman «zona de pánico» y dicen que ésta es en la que te pueden ocurrir cosas graves, que vas a perderlo todo, ¡que estás loc@! ¿Y si te sale mal?

Ya… ¿Y si me sale bien? Esto sólo lo dicen los que consideran la zona de no experiencia como “zona mágica”, en la que pueden ocurrir cosas maravillosas que aún no conoces porque todavía no has estado allí extendiéndose al salir, la zona de confort y la de aprendizaje. Alguno puede sentir miedo a lo desconocido, pero en realidad es miedo a perder lo que tienes o lo que eres.

Una vez que hemos entendido que, saliendo de nuestra zona de confort no perdemos nada, ya estamos más preparados para conseguir nuestro propio desarrollo personal.

Existen dos elementos importantes que se deben mencionar junto con este tema; la tensión emocional y tensión creativa. Operan como dos fuerzas opuestas; una tira hacia un lado y la otra hacia el otro. La primera tirará de ti hacia la zona de confort y la segunda te hará avanzar hacia el exterior. Para poder avanzar tendrás que conseguir que tu motivación salga victoriosa ante tus miedos, por ello es importante trabajar la tensión emocional y los miedos que conlleva; miedo al qué dirán, miedo al fracaso, miedo al ridículo y a la vergüenza. Tendrás que reconocerlos y enfrentarlos. Cree en ti, conócete, tu eres el protagonista de tu vida. Lo que tu no decidas probablemente lo harán otros por ti.

Al gestionar correctamente tus miedos crecerá tu autoestima y, ésta, te dará una nueva visión de la realidad llena de oportunidades. Así podrás tener más claro cuál es tu objetivo, saber cuál es tu sueño, buscar un «qué», que te motive.

Ante este nuevo paradigma nos podemos sentir más pequeños, y es normal, porque es cuando nos hacemos conscientes de todo lo que nos falta por aprender. Te será útil recordar tus valores, los principios por los que te mueves y el “porqué lo haces”, tu misión en la vida. Para ayudarte a mantener victoriosa la tensión creativa, debes establecer una visión personal, contestando simplemente a “para qué” quieres alcanzar tu sueño.

Cuando hayas conseguido vencer a tus creencias limitantes, y tengas más claro cuál es tu sueño y para qué quieres hacerlo, será el momento de pasar a la acción, poner una fecha de caducidad, establecer un plan de acción y trabajar para conseguirlo.

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¡Siéntete libre de contestar!
Te leo.

P.D.: Los conceptos de este artículo están sacados de un vídeo que ví hace muchísimo tiempo y me llamó mucho la atención. Hoy causalmente (sí, causalidad) me he vuelto a topar con él, y he creído totalmente conveniente dejar este sabio conocimiento a disposición de cualquier usuario. Dejo el link aquí. Disfrutadlo.