Gran parte de mi vida la he pasado culpando a los funcionarios, a los políticos, a la corrupción, a las drogas, a los que las consumen o venden, a la juventud que está «asalvajada», a los profesores que están ya amargados y quieren jubilarse, a los banqueros, a los empresarios que sólo piensan en hacer dinero y más dinero… 

Me he compadecido de los pobres trabajadores, que sólo son un número más, de los que están en paro y no encuentran trabajo, de los que trabajan en varios trabajos para llegar a mitad de mes y de la generación que viene…

Por supuesto, yo también me he sentido víctima de todo esto; de la corrupción, del sistema educativo, de los maestros cansados, de la gente que te ataca, del pluriempleo, del fin de mes a día 12, de los empresarios que sólo piensan en hacer dinero y más dinero.

¡Qué agotamiento! Estar todo el día buscando culpables, excusas, lamentándose por todo lo que no tenemos, queriendo más de lo que nos dicen que necesitamos e intentando ser perfectos en nuestras vidas; cuerpo perfecto, sonrisa perfecta, estudios perfectos, trabajo perfecto, salario perfecto, casa perfecta, vacaciones perfectas, coche perfecto, «pelazo»…

¿De verdad crees que alguien va a conseguir todo eso? ¿Realmente te importa ser perfecto? Si llevamos toda la vida sabiendo que la perfección no existe. ¿Por qué seguimos tropezando con la misma piedra?

.

.

.

Cuando me paro a reflexionar en esto, y cada vez es más frecuente, me doy cuenta que la raíz de todos nuestros males está en nosotros mismos, y que una de las múltiples soluciones es la educación personal. Afortunadamente, cada día más gente despierta de este estado automático inconsciente en el que vivimos, y se da cuenta de que hay que cambiar. 

.

Pero, una vez más, seguimos tropezando en la misma piedra y pretendemos cambiar lo de fuera, lo que nos molesta; nos manifestamos, nos peleamos, discutimos, gritamos bien fuerte para que nos oigan por que ¡tenemos razón! …

.

.

.

Y después de eso, otra vez ese vacío.

“Pero ¿por qué la gente no me escucha?¿Por qué no lo ven? Si está claro ¿no?”

.

.

.

Mis preguntas de hoy aquí para ti son:

¿Sabes quién eres? ¿Qué quieres? ¿Por qué te molesta “eso”?

Siéntete libre y deja tus comentarios aquí abajo. 

¡Te leo!